El placer de sentirse identificado

Al igual que la mayor parte de mi conocimiento, el cual no es vasto ni exacto, mi primer contacto con el concepto de voluntarismo estuvo ligado a mi señor padre. Quien a lo largo de mi existencia se ha convertido en un inagotable proveedor de datos. Algunos olvidados, otros cuidadosamente almacenados, como sucede con la palabra en cuestión.

Debo reconocer que la simple lectura de su definición despierta mi más socarrona sonrisa. En parte por verme representado en grado superlativo, y sobretodo por ver reflejados a mis amigos y conocidos (si existe algo divertido, eso es ver la paja en el ojo ajeno). Imposible fue evitar la tentación de utilizarla frente y sobre ellos. Provocando en todos los casos el mismo tipo de sonrisa. Es que resulta imposible ofenderse de ser tildado con semejante concepto. Como reza la conocida frase: “La verdad no ofende”.

Si alguien no pecó alguna vez de voluntarista que levante la mano y arroje la primera piedra, mi cráneo estará gustoso de albergar el impacto.

Para que sepan con precisión de que estoy hablando, y para evitarles el esfuerzo que supone consultar el diccionario, a continuación transcribo la definición extraída del sitio web de la Real Academia Española. Sepan disfrutarla y hagan uso de ella con sabiduría y mucha pero mucha sorna.

voluntarismo.

1. m. Teoría filosófica que da preeminencia a la voluntad sobre el entendimiento.

2. m. Doctrina que, según el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, sostiene el predominio de la voluntad en la sustancia y constitución del mundo.

3. m. Doctrina teológica para la cual todo depende de la voluntad divina.

4. m. Actitud que funda sus previsiones más en el deseo de que se cumplan que en las posibilidades reales.

Leave a Reply